DESCUBREN EL PUNTO DE LA FELICIDAD EN EL CEREBRO
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Por fin encuentro una noticia agradable que me hace feliz, algo sumamente difícil en estos días. En una investigación llevada a cabo por la Universidad de Emory en Atlanta, realizada sobre una paciente que padecía una epilepsia severa, se descubrió que la estimulación electrónica de un punto concreto del cerebro – el haz del cíngulo - provocaba en la paciente una repentina alegría, una risa incesante acompañada de un júbilo que no era capaz de contener, a pesar de hacerla pensar en sucesos desagradables. Además de esa alegría sentía una gran relajación, sin que ello alterara su capacidad de atención, lenguaje o memoria. Simplemente veía la vida con mejores ojos, lo que ha llevado a concluir que esta estimulación del punto “F” (le podemos denominar así para entendernos mejor) puede servir también para tratar la depresión y la ansiedad, además de ayudar en la cirugía del cerebro sin anestesia, en el tratamiento de la epilepsia y en la supresión del dolor crónico. Es un hallazgo impresionante puesto que, tras siglos y siglos dedicados a la búsqueda de la felicidad, resulta que la tenemos alojada en un puntito de nuestro cerebro. La felicidad tiene su parte química <Es un proceso neuroquímico que consiste en la liberación de dopamina en el sistema límbico> Pero lograrla no va a ser tan sencillo como apretar un simple botón electrónico, ni será fácil hacer desaparecer todos estos trastornos neuronales y enfermedades mentales hasta que se averigüe como poner en práctica este descubrimiento; hay que hacer un buen trabajo de investigación. De todos modos, seamos optimistas, pues ahora sabemos dónde está localizada la felicidad y no tardaremos mucho en descubrir la mejor manera de estimular este punto “F” a nuestra conveniencia para devolver la alegría al que la perdió, dibujar una sonrisa en nuestro rostro a pesar de las malas noticias y, sobre todo, ganarle la batalla a la depresión y la ansiedad sin necesidad de atiborrarnos a pastillas. Esperemos que, cuando llegue este momento, no sea obstaculizado por las potentes multinacionales farmacéuticas, temerosas de perder miles de millones al no ser ya tan necesarios los antidepresivos, ansiolíticos, somníferos y analgésicos que consumimos a diario. Alguna idea se les ocurrirá para impedirlo. Mientras tanto disfrutemos de este maravilloso descubrimiento que teníamos alojado en la cabeza sin saberlo: el punto “F” de la felicidad, sin olvidar que una cosa es estar felices y otra es ser felices. Esto ultimo no depende no depende tan sólo de un punto en nuestro cerebro sino del cerebro entero y de la manera en que lo usemos.
Carlos Leopoldo García Álvarez
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