TIEMPO
31 Agosto 2014
, Escrito por lacosanostra
Estamos hechos de tiempo y eso es lo que somos: tiempo. La ciencia va abriendo cada día más ventanas por las que penetra la luz, alejando las sombras y tinieblas que han dado origen a todo tipo de creencias divinas en las diferentes civilizaciones del planeta. Exploramos el exterior para comprender mejor lo que somos y finalmente descubrimos que tan sólo somos tiempo, más algo de azar. Somos conscientes de habitar un planeta diminuto, como un grano de arena en el desierto y de que somos también incapaces de abarcar más allá de un pequeño puñado de ese inmenso desierto que llamamos universo. La formación de nuestro planeta consistió en compactar una amalgama de meteoritos y asteroides reunidos al azar, entre los cuales algunos aportaron el agua y los elementos necesarios para transformarse en aminoácidos y proteínas que originaron moléculas y prototipos de vida unicelular, que darían comienzo al proceso evolutivo. Tras cientos de millones de años de formación y consolidación de este perdido planeta que orbita alrededor de una estrella mediana, a la distancia justa para no congelarse ni abrasarse, llegó la vida. Lo demás es tiempo, cientos, miles, millones de años pasando minuto a minuto para transformar la partícula de vida en un individuo con cerebro y poder para decidir. El tiempo elige, selecciona, transforma y multiplica. ¿Que hay pues de trascendente en la vida sino el tiempo? Algo que se puede medir, pero también comprimir y dilatar. La teoría nos dice que si alguien fuera capaz de viajar a la velocidad de la luz envejecería menos que otro de su misma edad que no viajara. Incluso podría llegarse a echar hacia atrás el tiempo. ¿Donde está pues la transcendencia del hombre? ¿Que son, por tanto, las religiones, creencias y divinidades? Evolución, destrucción, muerte y olvido. El hombre como individuo tiene una existencia tan efímera como absurda y no es más que una porción ridícula de tiempo. Aunque a veces llegue a rozar la inmortalidad.