PODEMOS… SER GRECIA
Grecia fue la cuna de la civilización occidental y la patria de grandes filósofos y sabios universales como Aristóteles, Heráclito, Zenón de Tarso, Sócrates o Platón, entre otros muchos, para los que el pensamiento, la cultura y el esfuerzo eran el motor con el que el hombre libre debía conquistar la cima de su dignidad. Muchos siglos después Grecia es un país sumido en la miseria, incapaz de cumplir sus compromisos, improductivo y, consecuentemente, poco fiable. Políticos tramposos y corruptos, empresarios defraudadores y la ausencia de recursos naturales han conducido al país a su actual estado de pobreza extrema. Este es justamente el terreno abonado para que surjan los consabidos “salvapatrias” que aprovechan la desesperación, impotencia, pesimismo y desilusión de la población para hipnotizar con su discurso salvador jugando con la ilusión, la esperanza, el sueño y el espejismo de hacer posible lo que, hasta el momento parecía inalcanzable. Recuperar la vivienda perdida, la subvención a los parados, el sueldo fijo a los emigrantes sin trabajo, subir el salario mínimo y la paga de los pensionistas. Todo es posible si se cree en ellos, si se les vota, si se grita con fuerza: “Podemos”. Te darán explicaciones convincentes basadas en profundos estudios y sentirás la fuerza de una imparable masa de seguidores convencidos de que el milagro es posible. Consiste en dejar de pagar la deuda, en obligar a que nos sigan prestando dinero bajo la amenaza de abandonar el club común, es decir de salir de la eurozona y del euro y buscar alianzas con los países amigos que nos comprenden, Rusia, Venezuela o Cuba, por ejemplo. Dejarán de prestarnos dinero y a la hora de hacer frente a los funcionarios, de pagar a los pensionistas y dependientes, de abrir las escuelas, las universidades, los hospitales y ambulatorios, de que funcionen trenes, autobuses o aviones, les pediremos el dinero a nuestros benefactores y desinteresados países amigos. Seguro que estarán dispuestos a prestarnos los miles de millones mensuales, necesarios para seguir con nuestro ritmo de vida, sin importarles que no podamos devolverlo. Grecia es el espejo en que nos miramos, es el laboratorio de Podemos. Si consigue salir adelante con su pretensión de quita de su importante deuda no sólo habremos contribuido a prolongar indefinidamente el problema, sino que daremos alas para que Podemos en España o partidos similares de extrema izquierda o derecha de países europeos, tan importantes como Francia, Inglaterra o Italia, lleguen al poder con iguales pretensiones, terminando definitivamente con el euro y dinamitando a la Comunidad Europea para acercarla a los modelos venezolanos o cubanos. El reto es apasionante y la manifestación de hace unos días en Madrid en la que vimos cómo la “anticasta” llenaba la Puerta del Sol, nos debe hacer reflexionar seriamente sobre la posibilidad real de llegar a ese escenario si la mezcla de desesperados y filósofos bolivarianos triunfa. Es triste ver a un país como Grecia hundirse por carecer de recursos pero es peor aún ver que un país que goza de grandes recursos como Venezuela, está aún más hundido y que su modelo de política es la que quiere imitar Podemos. Sabemos que aunque se diga que los bancos y la macroeconomía han superado la crisis, sus consecuencias continúan muy presentes en todos los que verdaderamente la hemos pagado, soportado y sufrido. Somos conscientes de que el sistema capitalista, basado en la crueldad de los mercados y su implacable dictadura, nos ahoga. Deseamos sumarnos sin reservas al grito que lanzó en su libro el héroe de la Resistencia francesa Stéphane Hessel, ¡Indignaos! para acabar con el sistema; pero antes deberemos crear otro que elimine los errores y profundice en sus aciertos. Lo demás es tirarse al vacío. Concluyo también con la recomendación final de éste libro <<Crear es resistir y resistir es crear>>
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