Se marcha abril
Con un andar sosegado, olor a incienso y jazmín, se marcha abril. Con rebeldía de adolescente, trae la vida y la arrebata, lleva el calor y la lluvia, el huracán y la calma. Paisajes de nazarenos que recorren montes y plazas, costaleros con su carga de vírgenes de seda y plata. Hermandades y señoras tras los palios y varales rezan rosarios de marfil. Y se va marchando abril. En un vuelo sin retorno un piloto estrella su avión en las montañas de Europa con ciento cincuenta pasajeros y una pregunta sin respuesta flota en el aire hinchado de rabia y dolor. Así se siente abril. Barcos cargados de muerte preñan de luto el Mediterraneo, el mismo mar en el que Serrat nació “dejad que el temporal desguace sus alas blancas y a mi enterrarme sin duelo, entre la playa y el cielo” Cuantas muertes más soportará nuestra conciencia de los que arriesgan sus vidas para recoger nuestras sobras. Se marcha abril con un desnudo de luces, un alma de serafín, vestido de margaritas, peinado de nube gris. Que fatiguita me da cuando le veo partir, con su falda de volantes, su rebujito y candil. Una rosa en la solapa y un libro para compartir. Ya se va, se marcha abril. Terremotos y volcanes le salen a despedir, como si el planeta mismo se sumara a este festín. Aquí tiemblan los cimientos del poder con un Rato llamando a las puestas de Soto del Real, con sus tarjetas negras, sus enjuagues en Bankia y sus millones en Suiza. Susana y los ERES no encuentran quien los quiera en Andalucía. PSOE y PP se desangran por las alcantarillas, mientras afilan cuchillos Podemos y Ciudadanos. Los griegos no pagan pero Alemania no perdona. Maduro rebuzna y el sol gira a nuestro alrededor en abril. Un niño mata a su maestro y las preguntas vuelven a surgir. Caminito de mayo despacito marcha abril y en un cartel de amapolas se lee la palabra fin.
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