AÑO SIN NIEVES

AÑO SIN NIEVES
Año de nieves, año de bienes. Este no es un año de nieves, más bien lo que tenemos es un invierno seco y cálido que confirma lo que algunos aun niegan de manera irresponsable, el cambio climático. Hace unos días supimos que en la Antártida se había llegado a los 20º, algo insólito que anuncia el apocalipsis, si no se pone un remedio urgente. Ciclones, huracanes, DANAS, inundaciones, fuegos devastadores y catástrofes sin fin amenazan a la humanidad y, por si fuera poco, aparece el coronavirus chino en su recién estrenado año de la rata. Todos los planetas alineados para atraer los males, la hecatombe, el cataclismo. En nuestro país está llegando poco a poco el virus chino, pero nos afecta más que a nadie el cambio climático y no me refiero solo al clima mete- reológico, sino al político. Un cambio climático protagonizado por un ejecutivo dispuesto a causar más daño que una DANA y un tsunami juntos. Un gobierno presidido por un hombre carente de escrúpulos, de vergüenza y de un mínimo sentido de estado, dispuesto a conseguir sus fines sin importarle los medios que se empleen para ello. Así llegó al poder, el primero de sus fines, solicitando sin rubor ni vergüenza la ayuda de quienes poco antes le quitaban el sueño, los podemitas de Iglesias, a los que sumó la colaboración de independentistas procesados y la de batasunos disfrazados, cuya lealtad durará lo que tarden en gastar las veinte monedas de plata con las que compró sus voluntades. Un gobierno repleto de ministros mentirosos, como acabamos de ver en el caso de Ábalos y su affaire con la vicepresidenta venezolana. No caben mas mentiras ni más desprecios hacia todo un país, al que este señor a tomado el pelo, haciéndonos pasar como súbditos de su arrogancia. Ministros petulantes, soberbios, presuntuosos como la vicepresidenta Calvo, arribistas, rencorosos e iletrados, con dos gallos de pelea en el mismo corral, que no tardarán en mostrar sus espolones. Ahora toca aprobar los presupuestos y, para lograr este fin, no se escatiman medios. Se unta bien al PNV y se le da cera al moribundo Torra, humillándose ante el y ante el mayordomo de Junqueras, el hombre a quien mejor define su apellido, Rufián, que saca su desafiante pecho ante la debilidad de un sumiso gobierno de la nación, que debería representarnos a todos. Pobre España, es mas probable que sobrevivamos a las terribles consecuencias del cambio climático y a las del virus chino, que a las catástrofes que nos esperan con el cambio político, bajo la batuta de este cesar visionario que antepone su permanencia en el trono a la de la conveniencia y beneficio de todo el Estado.
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