Quédate en casa
Quédate en casa
Algún día contaré a mis nietos
que oí cantar a los gorriones
y al viento doblar las ramas
en medio de una ciudad que calla ausente,
desierta de voces, pero repleta de almas,
donde las sombras se apagan
y se enciende la esperanza.
Apresados en nuestra casa,
como el soldado en su trinchera,
luchando contra un virus asesino,
bregando contra el hastío,
pugnando contra el tiempo grávido.
Pero al final triunfaremos,
al alba venceremos
– que nadie duerma –
con la fuerza del ciclón,
con el tajo de la espada.
Quédate en casa, pelea por mí,
que yo, desde mi morada,
por ti batiré mis alas.
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