LO MEJOR Y LO PEOR
LO MEJOR Y LO PEOR
Si algo sacamos en conclusión de esta pandemia es la de que el ser humano no deja nunca de sorprendernos. Como en otras catástrofes sale lo mejor y lo peor de nosotros. La respuesta de miles de personas ante el drama que estamos viviendo – algo que ni los mejores guionistas habrían sido capaces de imaginar (la realidad siempre supera a la ficción)- ha sido la solidaridad, empatía, participación y el apoyo masivo, quedándonos en casa. Un ejercito de voluntarios echando una mano para llevar alimentos a familias sin recursos, hacer la compra y llevársela a mayores que viven en soledad, llevar consuelo espiritual, apoyo psicológico, alegrarse con la recuperación de los enfermos y afligirse con las familias de los fallecidos. Pero junto a los bienintencionados y limpios de corazón existen, en menor grado afortunadamente, un buen puñado de (no se si calificarles como personas) digamos de gente, que saca lo peor que tiene dentro, o quizás saca lo único que tiene dentro, pues dudo que alguno de éstos tuviera alguna vez algo bueno. Son aquellos que dejan sus cartas y sus mensajes en las puertas o los vehículos de aquellos trabajadores que están arriesgando sus vidas para que ellos vivan tranquilos. Personas expuestas a coger el virus, por estar en primera línea de combate, que vuelven exhaustas a sus hogares tras muchas horas de brega y se encuentran el recado de su malnacido vecino. Un mensaje en el que se le invita a mudarse a otra residencia por el temor de ser contagiado. A este individuo, que ha sido capaz de escribir semejante recado, es al que hay que temer verdaderamente, pues es él quien puede contagiarnos con algo mucho más dañino y peligroso que el virus: el odio, rencor y la homofobia, que corrompe sus entrañas y le convierte en la más indeseable de las alimañas. Estos ejemplares, junto a aquellos que intentan engañar o burlar la vigilancia saliendo a pasear, haciendo fiestas o intentando viajar a lugares más cómodos, son la otra cara de una misma moneda, la cara B, la que sacan todos aquellos que jamás han tenido otra. Afortunadamente todos ellos tienen conciencia y los acompañará durante el resto de sus vidas miserables.
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