BANALIZACIÓN DE LA SALUD
Una continua, insistente y machacona propaganda invade nuestros buzones, decora fachadas, marquesinas o autobuses y se cuela en la radio, el cine y la televisión para vendernos, no ya un detergente o una olla exprés, sino un tratamiento odontológico con ofertas a la baja en prótesis atornilladas, endodoncias o relucientes blanqueamientos dentales. No hay más que pasear por las plazas, avenidas o callejones de cualquier ciudad o pueblo para comprobar que cada dos pasos nos encontramos ante el mismo rótulo, en lo alto de locales que parecen boutiques de diseño: “Clínica dental Xdent”.
Todo lo cual nos lleva a plantearnos la gran pregunta: ¿Qué está pasando con los dentistas?
Causa cierta perplejidad la trivialización a la que se está llegando en un tema tan serio como el de la salud, aunque sea bucodental. Empastes más baratos en tal o cual clínica, dos por uno, prestaciones gratuitas, implantes a precios de tornillo de ferretería, blanqueamientos dentales, vales de regalo y, lo último, para vergüenza y escarnio de una profesión sanitaria que ha gozado siempre de gran prestigio a nivel nacional e internacional: clínicas que regalan una limpieza de boca a quien compre una hamburguesa de una conocida cadena multinacional. No se puede caer más bajo.
¿Se imaginan un centro hospitalario realizando ofertas y publicidad de sus tratamientos?: “En este mes le operamos las amígdalas y de regalo le hacemos una apendicitis”; “Con su trasplante de riñón le hacemos gratis la vesícula”; “Póngase su prótesis de cadera más barata, oferta especial de titanio recauchutado por 222€, no se arrepentirá” “Si compra una entrada de cine, le regalamos una endoscopia”.
Lo más probable es que en ese hospital no entrase ningún paciente en su sano juicio.
Todas estas ofertas en el ámbito sanitario pueden conllevar una merma en la calidad asistencial y poner en peligro la salud de los confiados pacientes. Estas son las consecuencias de la lucha por la supervivencia en un sector, que está sufriendo las equivocadas políticas de sucesivos gobiernos desde hace 30 años. Basadas en los prejuicios del pasado, que consideraba al dentista como un profesional de la sanidad privada que “se forraba” a costa de sus pacientes y cuyos tratamientos no estaban al alcance de las clases más desfavorecidas, han optado por una política de “socialización” de sus servicios, al no ser capaces de asumir el coste que supondría su inclusión en la sanidad pública. Esta política comenzó con el incremento paulatino de Facultades de Odontología dentro de las Universidades Privadas, duplicando en pocos años el número de licenciados y la saturación del mercado, lo que ha provocado el paro, la emigración y la aparición de empresarios ajenos al sector que se están beneficiando de una abundante mano de obra cualificada y barata, con la consiguiente degradación de la calidad asistencial y la banalización de un servicio de salud que ha convertido esta profesión en un mercado de saldos, oportunidades y ofertas, que ponen en riesgo la salud de los confiados incautos que caen en las redes de éstas clínicas comerciales. Los chollos en salud acaban saliendo muy caros.
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