Prevención, la asignatura pendiente
Las causas más frecuentes de mortalidad en el primer mundo son las conocidas como las tres Ces: cardiovasculares, cáncer y carretera. Las tres tienen en marcha, desde hace años, mecanismos de prevención que van, paulatinamente, ganando eficacia, especialmente los relacionados con la educación y la información. Gracias a ellos existe hoy un conocimiento general en temas relacionados con el colesterol o el acumulo de grasas y de los riesgos que ello supone de padecer enfermedades cardiovasculares, de igual modo es sabido que un diagnóstico precoz puede incrementar muchísimo las posibilidades de curación en el cáncer. La eficacia de las revisiones periódicas y del auto chequeo está sobradamente demostrada en el cáncer de mama, el más frecuente en mujeres y en el de próstata en los hombres. En cuanto a los accidentes de tráfico, es evidente que una buena educación vial, desde una temprana edad, contribuirá eficazmente a su disminución en el futuro.
Pero, a pesar de todo esto, la prevención sigue siendo la asignatura pendiente en estos y otros muchos campos, como puede ser el de la salud buco dental, en el que aún estamos lejos de conseguir unos resultados aceptables.
Los dentistas oímos con frecuencia decir a nuestros pacientes: < Mire doctor, yo hasta que no me duele algo no vengo a la consulta> Son estos conceptos los que debemos corregir a partir de una correcta información. Explicando, por ejemplo, que la caries es la enfermedad con mayor prevalencia en el ser humano, que llega a afectar, en algunos países, a más del 80% de la población, pero que se trata de una enfermedad silente, que no da síntomas hasta que las bacterias, alojadas en su característico agujero negro, llegan al centro del diente, donde se encuentran los vasos y nervios. A partir de ese momento comienza el dolor agudo tan característico, el flemón y la posibilidad de que esos gérmenes viajen por el torrente sanguíneo a cualquier otro lugar del organismo, incluido el corazón. Algo parecido pasa con la enfermedad periodontal, más conocida como piorrea. También es silenciosa, pero cuando comienzan los primeros síntomas está ya muy avanzada, los dientes comienzan a moverse y acabarán por caerse, si no se pone remedio.
Todo ello puede prevenirse con una simple revisión anual. Los métodos preventivos en odontología han demostrado su eficacia sobradamente. Tanto los sellados de fisuras y las fluoraciones tópicas en niños, como la correcta higiene, la dieta adecuada y las revisiones periódicas pueden prevenir y evitar las enfermedades mencionadas, pudiendo con ello preservar la salud de nuestra boca y mantener unos dientes sanos para toda la vida.
Por tanto, si está demostrado que la prevención es el método más Eficaz, Sencillo y Económico para garantizar la salud, ¿qué es lo que falla? Pues, sencillamente, la educación en salud.
Algo tan fácil como la inclusión, dentro de la famosa asignatura de Educación para la Ciudadanía, de unos contenidos en prevención, en lo referente tanto a la educación vial como a la educación para la salud, daría un gran valor a esta asignatura, sentaría las bases para asimilar, desde muy temprana edad, el concepto de prevención y la importancia de unas revisiones periódicas para detectar a tiempo cualquier mal, evitando con ello sufrimientos estériles y prolongando la expectativa y calidad de vida.
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