50 ANIVERSARIO
Estas memorias están dedicadas especialmente a los hermanos más pequeños, Rafa, Mabel y Emma que o bien no habían nacido aún o, como en el caso de Rafa, no había cumplido su primer año cuando nos trasladamos a vivir a Madrid.
50 ANIVERSARIO
Se cumplen por estas fechas los cincuenta años de nuestra llegada a Madrid, procedentes de Los Cerralbos donde, hasta septiembre de este año 1962, habíamos vivido. Por aquellas fechas éramos seis hermanos, Mamen acababa de cumplir los diez años, yo tenía ocho, Marina cumpliría siete, José Mª tenía cuatro, Félix tres y a Rafa le faltaba un mes o dos para su primer año. Iniciábamos una gran aventura que cambiaría radicalmente nuestras vidas. Todos habíamos nacido en Cerralbos, en Cebolla, el pueblo de la abuela, o en el hospital de Talavera y habíamos vivido nuestros primeros años en el municipio del que nuestro padre era médico titular. Supongo que la decisión del traslado a Madrid fue algo difícil, si tenemos en cuenta que, aunque con ciertas restricciones, la vida rural para la familia del médico no era demasiado dura. La gente era humilde pero agradecida y no faltaba de nada, además el entorno familiar en el que nos movíamos nos proporcionaba seguridad y tranquilidad.
Aquí vemos a las fuerzas vivas del pueblo durante la visita del obispo de la diócesis: el alcalde, el cura, los maestros y maestras, el secretario y el médico.
Se podía pasear o jugar despreocupadamente por todas sus calles y plazas sin temor a los coches ni a perderse entre ellas, todo el mundo nos conocía. Pero nuestros padres querían asegurarse nuestra educación y optaron por la solución más difícil, sacrificada y arriesgada: la emigración a la capital.
Aquí estamos toda la familia, con Rafa en camino, en el año anterior al traslado. Nos encontrábamos en el patio de casa, que comunicaba con un corral trasero en el que había algunas gallinas. La casa estaba situada en la parte alta de la plaza, muy cerca del ayuntamiento.
Nuestro padre decidió hacerse Estomatólogo, profesión para la que se demandaban un gran número de profesionales por aquellos tiempos pero que, la mayoría de los médicos consideraban una especialidad de segundo orden. Para obtener el título necesitaba hacer dos cursos de la Escuela de Estomatología situada en la Ciudad Universitaria, junto a la Facultad de Medicina. Debía compaginar los estudios y la asistencia diaria a las clases con el ejercicio de sus funciones de médico en Los Cerralbos, por lo que tenía que ir todos los días a la capital y volver al terminar las clases y las prácticas. Era un descomunal esfuerzo, teniendo en cuenta que lo hacía en el Seat 600 y que las carreteras de entonces eran poco menos que caminos vecinales que atravesaban todos los pueblos del recorrido. El viaje se hacía en más de dos horas, con lo cual debía pasar más de cuatro en la carretera, debiendo atender a sus pacientes cuando regresaba, además de tener que estudiar y hacer “los deberes”. Todo ello con la familia en Madrid a la que veía los fines de semana, si las obligaciones se lo permitían. Siempre renegó del trato recibido en aquella Escuela a la que nunca tuvo el más mínimo cariño, ni a sus profe sores tampoco.
El 600 era un coche muy popular y familiar en aquella época.
De repente se acabó el salir a jugar con los amigos a la plaza, montar en bici por las calles del pueblo, buscar ranas en los charcos de las afueras o salir de excursión al río Alberche a comer la tortilla de patatas y los filetes empanados que preparaba mamá.
Nuestra nueva casa era un piso en la octava planta de un edificio situado en lo que entonces eran las afueras de Madrid, en una calle corta, perpendicular a la Avenida del Generalísimo, llamada Félix Boix. Estaba incluida en una gran manzana conocida con el nombre de “Corea” por ser la residencia de los numerosos americanos que trabajaban en la base norteamericana de Torrejón, antes de trasladarse todos a esta población, donde establecieron una colonia cerrada. En el patio central de esta gran manzana, construida a principios de los años 50, disponían de un gran economato en el interior de un caserón al que sólo tenían acceso los empleados de la base. Tenían también su propia capilla y, durante algunos años convivimos con ellos, aunque no llegamos a aprender inglés.
En estas fotografías en
blanco y negro de 1951-52, y algo posterior de la de más abajo, se observan sendas tomas aéreas de la Avenida del Generalísimo. En la de arr
iba vemos en primer término el edificio “Corea” en su primera fase de ejecución, que comenzó con las fachadas principales a la Castellana. El denso caserío de edificios bajos que aparece al fondo es el popular barrio de La Ventilla, en la actualidad totalmente desmantelado, después de más de treinta años de planes municipales poco acertados. El campo de hierba de la derecha es el depósito de aguas del Canal de Isabel II, donde aún no se había levantado la conocida torre del depósito elevador. La rotonda que está justo encima es la Plaza de Castilla. Mucho más al fondo, la meseta…
En esta foto, que nos muestra otra perspectiva, vemos la Avenida del Generalísimo desde la Plaza de Lima, pasando por la Plaza de Cuzco hasta la Plaza de Castilla. En la parte inferior derecha el estadio de fútbol Santiago Bernabéu. A la altura de la Plaza de Cuzco, a la izquierda las casitas bajas del barrio de Tetuán de las Victorias. A continuación, a la derecha el edificio “Corea“, recién construido. Más al fondo, la Plaza de Castilla y la torre elevadora del depósito del Canal de Isabel II, seguramente recién construido. Y mucho más al fondo, a la derecha la Colonia de “San Cristóbal” de empleados de la E.M.T. Y siguiendo hacia la línea del horizonte, casi indistinguible, hacia las sombras oscuras del fondo, manchas de vegetación sin duda, se intuye el pueblo de Fuencarral.
Cuando llegamos nosotros estaban ya las calles algo mejor y había algunos edificios alrededor del nuestro. La Plaza de Castilla estaba muy cerca y hasta allí llegaba ya el Metro.
Vista de la Plaza de Castilla, seguramente tomada desde lo alto del depósito del Canal de Isabel II.
La foto de abajo está tomada al lado del portal de nuestra casa. Ya veis como era nuestra calle, totalmente despejada de edificios. Los árboles del fondo corresponden a la Avenida del Generalísimo, que más tarde se llamaría la Castellana. Se tomó un año después de nuestra llegada, aproximadamente y en ella estamos los seis hermanos junto a los primos Nacho y Mª José, el tío Perico y la abuela María que ya por esas fechas vivía con nosotros.
Al fondo, apoyado en la farola, aparece el portero de nuestra casa, Ignacio, que tenía muy malas pulgas y era mutilado de guerra, tenía deformada su mano izquierda. Los coches aparcados eran los típicos “Aigas” de los americanos, que abundaban mucho en el barrio. Seguramente saldríamos de la misa de los domingos que se celebraba en una pequeña capilla situada en el portal contiguo al nuestro y que era compartida con los “Yanquis”.
Este sería el aspecto de nuestra manzana muchos años después.
Era complicado bajar a jugar a la calle y casi siempre debíamos hacerlo en compañía. Se vino a vivir con nosotros una muchacha del pueblo llamada Arsenia que tenía, entre otras, la misión de vigilarnos y llevarnos o recogernos del colegio cuando nuestros padres no podían hacerlo.
Nuestros colegios estaban situados en la misma calle: Alfonso XIII, situada a tres o cuatro manzanas de la nuestra, aunque para acceder a ella había que dar un gran rodeo, puesto que no había acceso directo ya que lo impedía una especie de colonia particular de casas pequeñas que no tenían salida hacia esta calle.
Las niñas iban a un colegio de monjas llamado Las Mercedarias, cuya directora era hermana de papá, la tía Mercedes, que no les dejó un buen recuerdo en general. A este colegio fueron también José Mª y Félix, hasta que cumplieron los ocho años, edad a la que debían dejarlo de manera obligatoria. En él hicieron su primera comunión. Mi colegio, durante los dos primeros años fue el Sagrado Corazón, situado al final de esa misma calle y al que debía asistir yo solo, pues había cumplido ya los ocho años y no podía ir al mismo que mis cuatro hermanos.
Aquí me tenéis tan formalito y aplicado en la clase de aquel primer colegio al que asistía resignado, tras dejar atrás las aventuras del pueblo.
Los fines de semana salíamos de excursión a la Casa de Campo o los alrededores de Madrid con el seiscientos, nuestra inseparable pelota y los primos.
Aún circulaban los tranvías por las calles de Madrid. Pasaban al lado mismo de nuestra casa, en la Av. Del generalísimo y uno de nuestros juegos consistía en poner chapas o monedas en los raíles para que, cuando pasara sobre ellos el tranvía, los dejaran más aplastados que un sello.
(En esta sección faltan las fotos, que ha sido imposible incluir)
1962
El año 1962 fue rico en acontecimientos y sucesos, aunque casi todo ocurría fuera de nuestras fronteras.
En nuestro país se produce la primera gran huelga durante la dictadura de Franco. La protagonizan los mineros asturianos reivindicando mejoras salariales y laborales. Se extendió por varias provincias con rapidez y tuvo repercusión en el extranjero. El régimen reprimió con fuerza las protestas que, no obstante consiguieron algunos de sus objetivos.
Fue el año en el que apareció el primer single de The Beatles, “Love Me Do”, tras fichar a Ringo Star. El año en el que aparecen The Rolling Stones y en el que los Beach Boys sacan su primer LP “Surfin´Safari”.
En nuestro entorno domestico hace su aparición Raphael, ganador del Festival de Benidorm.
El gran Elvis Presley seguía haciendo mover las caderas a medio planeta.
Bob Dylan daba sus primeros pasos acompañado de su guitarra y la armónica.
Se estrenó Lolita, dirigida por Stanley Kubrick, protagonizada por Sue Lyon y james Mason, basada en una novela de Nabokov.
Fue el año del mundial de Chile, que ganó la selección de Brasil.
En España gana la liga el Real Madrid por tercer año consecutivo.
Es el año en el que se casan nuestros reyes Juan Carlos y Sofía y en el que comienza el Concilio Vaticano II, bajo la batuta de Juan XXIII, que no vería terminada su obra al fallecer el año siguiente.
También ese año aparece el primer comic de Spider-Man y la primera película de James Bond: “007 Contra el malvado Dr. No.
El 5 de agosto desaparece Marilyn Monroe, tras un extraño suicidio en su apartamento.
En febrero John H Glenn es el primer americano en orbitar la Tierra a bordo de la nave Mercury y, en el plano político tiene lugar uno de los acontecimientos más peligrosos para la humanidad, Kennedy denuncia la existencia de bases de misiles nucleares en Cuba y ordena el bloqueo naval de la isla. Afortunadamente fueron retirados un mes después y todo quedó en un gran susto.
Fue un gran año del que ahora estamos celebrando muchos de los acontecimientos que entonces sucedieron.
Nuestra familia creció durante esa década con las dos hermanas pequeñas: Mabel y Emma, que completarían la familia numerosa, finalizando con su llegada aquellos extraordinarios años sesenta que marcaron nuestras vidas para siempre.
FIN
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