RAJOY, NO ME CASTIGUE MÁS
A nadie le gusta que le riñan y menos aún que le castiguen, si piensa que no ha hecho nada para merecerlo. Cuando pasa esto tenemos la certeza de que se está cometiendo una injusticia y, por tanto, la persona que así actúa merece nuestro desprecio y repulsa más absoluta. Siempre hemos sabido que el fin no justifica los medios, por consiguiente si los recortes indiscriminados, los sacrificios que se exigen a los funcionarios y pensionistas, la desatención sanitaria, las rebajas presupuestarias en educación, las subidas de impuestos, son el camino para conducirnos al equilibrio en la balanza deudora, no pueden estar justificados de ninguna manera, puesto que se castiga al más débil para salvar al fuerte o lo que es lo mismo, se penaliza a las clases medias para salvar los Bancos que, a su vez son los culpables de todo este inmenso drama. Pero lo que no puede hacer señor Rajoy es, además, regañarnos. Encima de burro apaleado, mire usted.
Creo que es importante cuidar el discurso porque las cosas pueden parecer muy diferentes según se digan. Todo el mundo puede llegar a comprender que, a pesar del dolor y los sacrificios que se nos piden, es el único camino posible para salir de este profundo agujero en el que nos han metido, pero si usted, en vez de seguir con su rallada cantinela y su discurso catastrofista de “hemos gastado más de lo que tenemos” o “no se puede gastar lo que no se tiene” es decir, si en lugar de echarnos la bronca permanentemente y darnos la vara con la misma matraca, nos hubiera explicado valientemente las cosas diciéndonos por ejemplo: “Sabemos que el país está al borde del colapso, que peligran las pensiones y los sueldos de los funcionarios y que, para salvar todo esto, os he tenido que pedir grandes sacrificios. Soy consciente de que lo estáis pasando muy mal, pero podéis estar seguros de que vuestros sufrimientos no serán en balde y que gracias a ellos vamos a poder recuperar el estado de bienestar. Os agradezco el esfuerzo como representante de una nación que estará siempre en deuda con los que han luchado para levantarla y sobre todo con los que en esta batalla han perdido su trabajo y su hogar.” Esto bastaría para que muchas personas estuvieran a su lado, volvieran a tener confianza en usted y recuperaran la esperanza de alcanzar un futuro mejor.
Las formas son importantes, señor Rajoy. Sea usted duro con los que deba serlo y aprenda a transmitir los mensajes. Seguro que le va a ir mucho mejor y nos tendrá a su lado para levantar entre todos este país llamado España.
Estamos de acuerdo en que al árbol hay que podarlo para que rebrote con fuerza renovada, pero no nos pida que no nos quejemos de los hachazos y permítanos el consuelo de escucharle unas palabras de agradecimiento, seguro que llevaremos mejor la carga. Kennedy lo entendió muy bien cuando les dijo a sus compatriotas: "No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país."
Carlos Leopoldo García Álvarez
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